La piel es el órgano más grande del cuerpo, protege de agentes externos, del calor y el frío, del aire y los elementos, de las bacterias, es impermeable, incluso eliminar algunos residuos del cuerpo, por lo tanto esto nos demuestra que tan importante es cuidar la piel, algo que muchas personas ignoran.

La piel es afectada por todos los aspectos de la vida, desde lo que come cada persona hasta el lugar dónde vive. Una piel sana es más capaz de luchar contra los signos del envejecimiento, sanar mucho más rápido y evitar mejor cualquier enfermedad.

Apariencia
La piel enferma tiende a parecer pálida y sin brillo, mientras que la sana parece plena y vigorosa. Las arrugas se desarrollan con mayor facilidad y son más profundas si la piel está deshidratada y poco saludable, también logrando causar manchas. Cuando la piel está enferma, pierde elasticidad, lo que puede hacerla ceder y parecer delgada.

Salud
El cuidado adecuado de la piel no es sólo para lucir bien, se trata de mantenerla saludable. Los malos hábitos en el cuidado de la piel pueden causar erupciones cutáneas, llagas, acné y arrugas. La piel enferma es más susceptible a la enfermedad, infección y es más probable que cicatrice después de una herida.

Colágeno
El colágeno es una proteína abundante de nuestro cuerpo y es el elemento básico de la piel, huesos, ligamentos, tendones y cartílagos, incluidos los de las articulaciones. Está compuesto por cadenas de aminoácidos que forman las fibras, aportando resistencia y flexibilidad a los tejidos.

Cuando el colágeno se desgasta, aparecen alteraciones, originando arrugas en la piel entre otras. La edad se ha relacionado con la degradación del colágeno, que es responsable de la firmeza de la piel y la flexibilidad que ayuda a retener la humedad, en otras palabras se podría decir que el colágeno es lo que hace que la piel luzca firme, suave e hidratada.

¿Cuándo empezar a cuidar la piel?
El cuidado de la piel es de mucha importancia a partir de cualquier edad, no solo para evitar enfermedades de la piel que pueden afectar durante una edad determinada, sino también porque cuanto antes se empieza con el cuidado de la piel, más se puede retrasar el envejecimiento y otros problemas de salud.

Descubre cuáles son los cuidados diarios, semanales y mensuales más idóneos para la higiene, hidratación y nutrición de nuestra piel.

Piel saludable, joven y llena de vitalidad.

Para mantener una piel hidratada y nutrida lo más importante es beber agua, mantener una alimentación equilibrada y saludable rica en todo tipo de nutrientes imprescindibles, practicar ejercicio, pero sobre todo descansar lo suficiente, ya que cualquier carencia que exista en el interior del organismo también se manifestará en el exterior.

Cuidado diario de la piel del rostro

Por la mañana

-Limpia tu rostro con abundante agua.

-Aplica unas gotas de hidrolato (agua floral) como tónico. Descubre cuáles son las mejores aguas florales para cada tipo de piel.
– Aplicación de crema para contorno de ojos y rostro.
– Bloqueador solar es indispensable.

Por la noche

Desmaquilla, limpia los residuos la piel del rostro con aceite de germen de trigo si tienes la piel seca o envejecida, jojoba si tienes la piel grasa o acnéica y caléndula si tienes la piel sensible. Para ello, añade unas gotas del aceite vegetal a un algodón y utilízalo para limpiar el rostro.  Extiende el aceite por el rostro en abundancia (aunque de momento te ensucies más aún)  luego retira la suciedad con el algodón limpio, elimina producto con agua abundante.

Aplica unas gotas de hidrolato (agua floral) como tónico.

Deja descansar la piel, no apliques ningún producto de hidratación. Por la noche el organismo lleva a cabo muchas funciones de depuración. Déjalo que haga su trabajo permitiendo a la piel que transpire con libertad.

Cuidado semanal
Una vez a la semana conviene aplicar a la piel un pequeño cuidado extra que realizaremos elaborando una mascarilla nutritiva.

Mascarilla
Te sugiero que la base de cualquier mascarilla la elabores con arcilla blanca o arcilla verde, y agua. Para ello, mezcla, en un recipiente de madera, una cucharada de arcilla blanca o verde con agua corriente, agua de mar o con un hidrolato hasta que consigas una textura cremosa que sea de tu agrado.

Los aceites esenciales

Te aconsejo que, a todas las mascarillas que elabores, añadas aceites vegetales y aceites esenciales con efectos terapéuticos específicos para tu tipo de piel, utiliza siempre lavanda, el más versátil de todos.  Aunque en el mercado podemos encontrar otros tipos.
Añade, en total de todos los aceites que utilices, entre 4 y 7  gotas para una mascarilla.

Cuidado mensual

Una vez al mes realizaremos un tratamiento todavía más exhaustivo de la piel, realizando una limpieza en profundidad. Para ello, sigue los siguientes pasos:

Baño de vapor

Hierve agua en una olla y añade unas hojas de romero o tomillo o 1 gota de aceite esencial de romero o aceite esencial de tomillo. Cuando hierva, baja el fuego al mínimo y arrima la cara a la olla, de manera que el vapor llegue hasta el rostro. Recibe el vapor durante unos 15 minutos, ya que el vapor ayudará a abrir los poros y sacar la suciedad te resultará más fácil. (Ten cuidado de no quemarte ni arrimarte demasiado a la olla mientras tomas el baño de vapor).

Extracción de comedones

Pasados los quince minutos, apaga el fuego y colócate frente al espejo del baño. Rodea el dedo índice de las dos manos con una gasa estéril  y aprieta con ellos los poros que veas sucios para extraer los comedones. Hazlo con mucha suavidad. Si ves que alguno se resiste, déjalo. No vale la pena que te hagas una marca solo por sacar un comedón o espinilla. Si tienes granitos, no los toques; simplemente aplica unas gotas de aceite esencial de árbol del té para que se sequen con mayor rapidez.

Exfoliación

Una vez que hemos extraído las espinillas, realizaremos una exfoliación. Para ello, mezcla en la palma de la mano más o menos una cucharada de aceite de oliva y añade un puñadito de sal del Himalaya (o marina, o de la que tengas más a mano). Mezcla bien la sal con el aceite y extiende la mezcla por el rostro. Realiza pequeños círculos por todo el rostro con los dedos índice y corazón. La sal hace una exfoliación bastante profunda y es solo uno de los distintos remedios caseros para exfoliar la piel.
Mascarilla

Una vez hecha la exfoliación, aplicaremos la mascarilla semanal que hayamos preparado. Recuerda que si variamos los ingredientes de semana a semana, proporcionaremos a la piel más cantidad y variedad de nutrientes. Te aconsejamos que revises cuáles son las mejores frutas y verduras para conseguir una piel luminosa.
Hidratación

Cuando hayamos retirado la mascarilla, aplicaremos, como siempre, unas gotas de hidrolato y la crema o aceite que estemos utilizando como producto de hidratación natural.

La autora de la columna es:

Sayboll Aguilar directora del estudio Saari.