¡Wow! Después de todo aquí estoy, escribiendo de nuevo. Experta en literatura no soy sin embargo eso no es motivo para dejar de comunicarme, expresar mis ideas y compartirles conocimiento.

Desde niña he soñado en ser empresaria, recuerdo que desde la finca de mi padre con pies descalzos y rodeada de vacas soñaba con tener mi propia empresa. Sabía que iba a tener un negocio pero no de la industria ganadera. Nací pobre pero ambiciosa y delicada, como dicen por ahí, sí, lo dicen por que desde pequeña sin tener influencia soñaba en grande.

Decidí emprender desde los 22 años con una tienda de ropa y asesoría en imagen. Pensé que la vida me estaba dando lo que yo soñaba desde niña y que lo había logrado. Recuerdo que era una tienda con un diseño hermoso, me habían ayudado expertos en decoración, tenía una colaboradora en planilla mientras  yo trabajaba para una empresa. Después me formé como consultora en imagen y brindaba capacitaciones.¡Me sentía realizada! El éxito que yo ví en mis manos en menos de dos años se fué, se fué y me dejó destrozada, como dicen vulgarmente ¡Limpia! Sí, con las manos vacías y saben que fué lo peor de todo, que yo ya había renunciado a mi empleo estable.

Toca el periodo de crisis a mi puerta, ¿ la crisis me eligió a mi o yo la busqué a ella? ¡Buena pregunta! ¿Qué creen? Había cometido todos los errores posibles, no había dejado ni un error por fuera, era una emprendedora ignorante que había dejado por fuera otras áreas importantes de una empresa.

Tengo 27 años ahora y ya no soy ni una pizca de lo que era antes, soy una mujer en proceso de recuperación económicamente y emocionalmente. Más madura y consiente de lo que quiero, no les escribo sin bases, me he capacitado desde muy joven y aún me capacito por que quiero llevar mi emprendimiento actual a un nivel alto. Sé que muchas mujeres como yo han pasado diversas situaciones que aún no comprenden, con qué objetivo les pasa o por que creen que sus vidas son una miseria, cuando en realidad esto es producto de una creencia o estado mental donde solo auto sabotaje surge.

¡Tienes tanto para dar! Comprendo que un fracaso no es fácil de superar sin embargo te tienes que levantar con humildad y frente en alto.

Te comparto los errores que cometí para que no hagas lo mismo.

Lo bueno de acumular  experiencia y de haber tenido muchas equivocaciones y algunos aciertos, es que puedes ayudar a otras.

1- Mi emprendimiento no nació desde el corazón: Lo que vayas a realizar tiene que salir desde el corazón y tu pasión para que nada, ni una crisis te lleve abajo emocionalmente.

2- No ahorré : Sabes, para emprender y dejar tu empleo, tenés que preparar provisiones, cómo vas a salir a la batalla sin armas. ¡Que locura! Ahorra para que tengas lo suficiente en caso de una emergencia personal o empresarial.

3- No había compromiso: El emprendimiento requiere de dedicación, estrategia, disciplina, orden y yo no me comprometí 100% a mi negocio. Dejé a mi personal de ventas, sola. Como si ella fuese la persona encargada de todo.El compromiso es tuyo y capacitar a tu personal es tu responsabilidad también.

4- No me capacité: Un emprendedor NUNCA debe dejar de aprender, nunca debe de buscar alianzas, nunca debe creer que lo sabe todo y que es el único experto. No eres único en tu industria, aunque seas un solopreneur tienes que visualizar tu emprendimiento con todas las  áreas como si fuese esta una gran empresa. Capacitarse en ventas, mercadeo, redes sociales, contabilidad,etcétera es una inversión para tu proyecto.

Escribo con la seguridad de que mi columna escrita te ayudará. Si eres mamá profesional, emprendedora o no eres ninguna de las anteriores comparte esta lectura a todas las mamás emprendedoras que necesiten ayuda.

Caro Morales